El flujo del Chi




El flujo del Chi

Si ponemos debajo del grifo de agua un cuchillo de plano, vernos que el chorro, al tocar su superficie, se abre hacia los costados; si colocamos, por el contrario, una cuchara hacia abajo, observamos que el chorra no se abre sino que se curva y la envuelve.

El flujo del líquido se comporta, pues, de dos maneras diferentes según la superficie que lo recibe.
Si en lugar de tomar un objeto metálico colocamos una esponja, es fácil adivinar que el agua no responderá como en las anteriores experiencias sino que, gran parte de ella, será absorbida.
Con el Chi de la tierra ocurre otro tanto: según cómo sean las superficies a las que se dirija, circulará libremente o modificará su trayectoria acelerándose o estancándose.
Lo normal y beneficioso para el hombre y para el entorno es que el Chi circule suavemente, en forma ondulada; por ello si se acelera o se estanca se considera Chi negativo.
Las líneas rectas, tan poco comunes en la naturaleza, polarizan la energía; la aceleran y la agitan provocando con ello estrés y desasosiego en las personas que están próximas a ellas.

En general, las formas agresivas formadas por ángulos, aristas, salientes, picos, columnas y vigas hacen que el Chi se mueva lineal y aceleradamente afectando el campo snergétlco personal; por ello (o mejor es evitarlas o, si no es posible, intentar suavizarlas colocando a su alrededor elementos redondeados que faciliten su flujo.
Es necesario comprender que el Chi está en todas partes, que cuando circula libremente, sin trabas, aporta energía y vitalidad a todo lo que encuentra a su paso; pero si se bloquea o estanca, no nos nutre y esta carencia produce efectos negativos.

Otro aspecto importante a tener en cuenta son los elementos que rodean la vivienda o lugar de trabajo.
Nadie que pueda evitarlo compraría una casa junto a la vía del tren, a escasos metros de un aeropuerto o al lado de una central nuclear porque sabe que la contaminación que de ellos se desprende es altamente perjudicial.
Sin embargo, pocos saben que, a una escala menor, las farolas, los postes eléctricos y los semáforos, por poner algunos ejemplos, alteran el normal flujo del Chi que luego entrará por la puerta de nuestra casa.
Ante ello, la solución es utilizar ciertos elementos que le ofrece el Feng Shui a fin de suavizar las Ias agresivas líneas energéticas que llegan del exterior.



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