Preguntas sobre el Feng Shui




Preguntas sobre el Feng Shui

P.: ¿Cómo actúa?
R.: El Feng Shui nos aconseja que vivamos en armonía con el medio terrestre y sus lineas de energía. De esta manera se consigue un equilibrio favorable de las fuerzas naturales. Según la doctrina, en la atmósfera se entrecruzan numero­sas líneas de energía, poderosas aunque invisibles. Unas son beneficiosas y otras perniciosas. De tal manera que pueden acarrear discordia o armonía, salud o en­fermedad, prosperidad o pobreza. La práctica del Feng Shui consiste en aprove­char hábilmente y acumular las líneas de energía favorables. Es lo que llaman los chinos «poner a trabajar el aliento del Dragón cósmico».
P.: ¿Es necesario o aconsejable consultar a un maestro Feng Shui?
R.: Podemos aprender mucha parte del Feng Shui con relativa facilidad. Pero como sucede con cualquier otra profesión o disciplina, la experiencia es un grado. Desde este punto de vista, siempre es útil consultar a los profesionales. En los últimos años, sin embargo, el sector se ha visto afectado por un proceso inflacionario en el sentido de que los consejeros especializados en Feng Shui, a poco buenos que sean, adquieren gran prestigio y sus servicios tienen una demanda enorme. Por tanto, las tarifas han aumenta­do en la misma proporción que esa demanda.
Bien es verdad que los maestros auténticamente entendidos y avezados valen su peso en oro. Pero con esto planteamos otro problema que viene aque­jando a la profesión en los últimos tiempos, que es el intrusismo, o proliferación de sedicentes «maestros» de Feng Shui cuyos conocimientos son tan superficia­les como insuficiente su experiencia. Por eso, yo aconsejaría a quienes hayan aprendido recientemente a conocer las ventajas del Feng Shui que lo piensen mucho antes de abrir la intimidad de sus hogares a unas personas desconocidas. Es mucho mejor aprender uno mismo cuanto pueda. No resulta demasiado di­fícil, es una distracción agradable y desde luego puede proporcionar grandes sa­tisfacciones.
P.: ¿No requiere grandes reformas de la casa?
R.: ¡Bn absoluto! E1 profesional, si de veras entiende lo que se trae entre manos, hallará siempre la manera más económica de contrarrestar las flechas envenena­das o de activar el Feng Shui favorable. La práctica tiene tantas dimensiones que con frecuencia no es posible dejarlo todo en condiciones perfectas. Tendrá que intervenir siempre en dicha práctica una buena dosis de sentido común. A me­nudo, un cambio pequeño y sutil en la distribución de los asientos, por ejem­plo, o en ]a orientación de la cama donde dormimos, puede marcar toda la di­ferencia en cuanto a la suerte de los habitantes. No siempre es necesario embarcarse en grandes dispendios. Las líneas de energía son sutiles. Pueden compararse con la seña] de la televisión: un pequeño cambio en la orientación de la antena, o en el emplazamiento del receptor, suele ser suficiente para me­jorar o empeorar la imagen que sale en la pantalla. Así sucede también con el Feng Shui.
P.: ¿El Feng Shui siempre da resultado?
R.: Sí, Cuando se acierta con la solución correcta, el Feng Shui siempre aporta un mejoramiento a nuestras condiciones de vida y de trabajo. Pero no es un cu­ralotodo mágico, ni va a conseguir que desaparezcan de nuestra vida todas las dificultades. Recordemos que no es sino uno de los tres elementos de la trini­dad de la suerte. Si no estaba escrito en los cielos que usted llegase a ser un gran potentado, el Feng Shui podrá darle una bonita fortuna pero no le convertirá en un magnate. Mientras la casa donde usted vive disfrute de un buen Feng Shui, no va a faltarle trabajo. Tendrá muchas oportunidades de progresar y sus condi­ciones de vida mejorarán. Pero usted mismo será el creador de su fortuna hu­mana en la medida en que aproveche esas oportunidades y sepa desenvolverse en su nueva y próspera circunstancia.
P.: ¿JEs posible practicar la escuela de la forma y no hacer caso del sis­tema de la brújula?
R.: Desde luego que sí. De esa manera también evitamos los ataques de un Feng Shui nocivo. Pero la escuela del compás lleva a conclusiones más profun­das y pone a nuestra disposición métodos poderosos para mejorar nuestra suer­te en grado apreciable. Yo siempre aconsejo a mis amigos que actúen de una manera gradual. Hay que avanzar paso a paso, porque siempre es mejor enten­der primero los principios básicos y no empeñarse en aplicar de golpe todo lo que uno ha aprendido. Por otra parte, nunca podemos estar seguros de haber acertado al cien por cien.
P.: ¿Cómo sabré cuál de las recomendaciones del Feng Shuí me con­viene adoptar?
R.: Hay muchas escuelas diferentes en Feng Shui, pero si son auténticas, todas ellas se fundan en los mismos conceptos. Andan publicados por ahí vanos libros excelentes, que están basados en los auténticos principios del Feng Shui, A lo mejor convendría dejar sentado aquí que eso de purificar las energías, como dicen, dando palmadas y haciendo sonar campanillas no es Feng Shui genuino. Al tratar de simplificar o de «occidentali-zar» lo que es, en el fondo, un arte ancestral de la China, nos exponemos a caer en la trivialidad. También hay que desconfiar de quienes dicen haber pasado unos meses como discípulos de un maes-tro de Feng Shui e inmediatamente se apresuran a establecer consulta profesional.
Insisto en la recomendación de aplicar el sentido común, porque no son muchos los maestros de Feng Shui dispuestos a comunicar los secretos de su ofi­cio, y ciertamente ninguno de ellos hará partícipe a un curioso que los escuche sólo durante unos meses (ni aunque fuesen años). Como le constará a quien co­nozca lo que es la relación tradicional discípulo-maestro entre los chinos, se ne­cesitan muchos, muchísimos años para que el iniciado se avenga a compartir los verdaderos secretos de su arte o su kungfu. Por eso mismo, desconfío mucho de los que pretenden ser expertos después de una breve temporada cerca de un maestro del arte.
P.: ¿Por qué se ha hecho tan popular en Occidente el Feng Shui?
R.: La popularidad actual del Feng Shui en Occidente refleja el creciente inte­rés hacia la concepción cultural y filosófica del Universo que se halla en las doc­trinas chinas tradicionales. Son varias las maravillosas ciencias del cuerpo-mente y del entorno que hallan un seguimiento cada vez mayor entre los occidentales, y el Feng Shui no es más que una de ellas. Muchos han empezado a comprender que hay otros sistemas de vida alternativos, y diferentes sistemas conceptuales sobre la constitución del Universo, las maneras en que se propaga y actúa la energía, y cómo estas energías influyen sobre nuestro estado y condi­ción. Desde este punto de vista, puede estudiarse el Feng Shui como uno más de los instrumentos que nos permitirán entender la espiritualidad humana y el medio ambiente. En Feng Shui, por ejemplo, se utiliza el lenguaje de los sím­bolos para interpretar y crear las energías del entorno. Lo cual inaugura nuevos caminos para la comprensión de la espiritualidad del espacio.
P.: ¿Se puede practicar el Feng Shui sin necesidad de estudiar la teoría?
R.: Las aplicaciones sencillas son posibles con independencia de si hemos en­tendido o no la teoría que le sirve de fundamento. Pero no siempre es fácil captar en una primera lectura los significados de codos los principios doctrinales. Por eso, si lo desea el iector puede pasar directamente a los capítulos finales, donde hallará consejos sencillos de Feng Shui, explicados con ayuda de ilustra­ciones e inmediatamente aplicables. En cambio, si no está seguro de su caso, o las ilustraciones no reflejan exactamente su situación, entonces resultará indis­pensable el remitirse a las bases teóricas. No es necesario entenderlo todo a la primera, pero procure aclarar sus ideas cuando la cuestión se presente difícil o confusa.



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