Feng Shui como ciencia y como arte




Feng Shui como ciencia y como arte


El Feng Shui no es una magia. Ni tampoco una disciplina espiritual que reclame una firme creencia en sus virtudes o una gran fe en su eficacia.
La mejor manera de planteárnoslo consiste en estudiarlo como una ciencia y practicarlo como un arte.
Es ciencia porque muchas de sus aplicaciones se basan en el uso exacto de las enseñanza agrupadas bajo la denominación de Escuela de la Brújula, o Feng Shui por!?rmulas como también se le llama
Cuando se ,utiliza este conjunto de técnicas, las casas se construyen y las habItacIones se dIstnbuyen y amueblan de acuerdo con los rumbos de la brújula en combinación con ciertos
calculos cuyas fórmulas aportan la buena suerte deseada
La precisión de las medidas, tanto para los valores angulares de la brújula (que alcanzan a veces a la fracción de grado) como para las dimensiones lineales de los espacios, es un factor esencial para el buen resultado de la práctica
Si las proporciones se miden bien y no hay error en los cálculos, el Feng Shui por fórmula casi siempre mejora la suerte de los usuarios, y los resultados no tardaron en manifestarse.
Pero no olvidemos que también es
cierto lo contrario, y que cualquier imprecisión o equivocación determinará la total ausencia de los resultados esperados!
En la práctica, sin embargo, viene a ser como un arte por cuanto requiere una buena dosis de valoración subjetiva y de interpretación
También la experiencia es un factor significativo para la práctica del Feng Shui.
Ello se debe a que muchos de sus criterios son marcadamente visuales, realizándose a ojo muchas evaluaciones importantes en lo que afecta a formas constructivas, terrenos y perfiles.
A esta dimensión de la práctica del Feng Shui presta gran atención la que se ha dado en llamar Escuela de la Forma, o paisajística.
Es decir, que se juzga el paisaje físico en función de sus aspectos percibidos.
Las montañas, las lomas, los ríos, las calles, los planos, las ondulaciones, las formas, los olores y casi cualquier cosa susceptible de impresionar los sentidos, entran en el análisis del panorama circundante.
Ante un posible emplazamiento, el entendido en Feng Shui no deja de valorar elementos como la calidad del suelo, el régimen de los vientos, la intensidad de la luz solar, la lozanía de las plantas, las pendientes de las laderas y otros de este género.
Las palabras Feng Shui significan literalmente viento agua.
Son en efecto 1: los dos elementos que esculpen el paisaje y dan lugar a las formaciones físicas de la tierra viva.
Lo que ofrece el Feng Shui consiste, básicamente, en indicaciones por las cuales el experto interpreta los rasgos del panorama atendiendo a si traen energía beneficiosa o nociva; de lo cual deducirá, a su vez, si prometen buena o mala suerte a quienes van a vivir en esos parajes.
Es muy importante comprender bien qué quiere decir la Escuela de la Forma cuando habla de rasgos favorables o desfavorables.
El efecto adverso de un mal Feng Shui ambiental prevalece sobre cualquier recomendación positiva según el Feng Shui de la brújula.
Esa es una primera regla que conviene recordar cuando estudiamos el Feng Shui que las estructuras físicas del entorno, sea este natural o debido a la mano del hombre, pueden anular las mejores disposiciones basadas en nuestros cálculos.



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